El sueño…
el sueño es el hermano de la muerte.
Así que túmbate bajo este esqueleto en la frialdad de la tumba.
Permite que el abrazo de sus muertos brazos
te mantenga totalmente a salvo y dormido.
Enterrado en un sueño…
silenciosamente….
Para siempre bajo tierra




Lucifer & Co.


Lucifer & Co.

Los romanos le llamaban diabolus y, antes que ellos, los griegos, diabolos "el calumniador". En la mitología clásica, este espíritu supremo del mal, este genio malvado recibía el nombre de Deimos. La existencia del Infierno se remonta a civilizaciones remotas como las de Egipto, Asiria, Israel, Etruria, Extremo Oriente y todas aquellas culturas que admitían el principio, por otra parte bastante vago, del castigo de los viles. La fe enseña que Dios creó a los ángeles puros y buenos y que después los sometió a una prueba. Algunos de ellos la superaron, pero otros cayeron en la tentación y fueron condenados a los suplicios del Averno:éstos son ángeles caídos, los demonios. Obedecen a un ser superior, el Diablo, también conocido por los nombres de Satán (El enemigo o el maligno), Lucifer (El brillante), Arareth, Belcebú, etc. Mas, pese a perder la gracia divina, los ángeles caídos conservaron parte de los dones de su naturaleza angelical, superior a la humana, lo cual les ha permitido continuar ejerciendo sus poderes maléficos en el mundo. Tientan a los hombres y se esfuerzan en extender el mal; son capaces de trastornar la mente humana, tornándola obsesiva y desmedidamente apasionada, y pueden transformar la naturaleza material y hacer prodigios. No es sorprendente, por tanto, que ninguna otra figura, aparte de la femenina, haya alimentado tanto la imaginación de los artistas como el Diablo. La encarnación del Mal adopta las formas más variadas: serpiente, sapo, divinidades antiguas, monstruos, animales fantasticos...La representación más habitual se consolidó hacia el siglo XII: se trataba de una figura humana con el cuerpo recubierto de pelo, orejas puntiagudas, pezuñas, cuernos y una larga cola. Las alas de murciélago que Giotto, El Bosco y Boticelli dibujaron a sus demonios proceden de las pinturas chinas al estilo de las encontradas en los pergaminos de Li Long Mien. No obstante, los cuernos y las pezuñas de Satán delatan su origen mediterráneo: Pan, Dionisios y los sátiros poseían estos atributos, a su vez tomados de figuras sagradas del Paleolítico...Una verdadera tradición de la figura demoníaca acerca así a los dioses del panteón asirio-babilónico a las gárgolas de nuestras catedrales y las máscaras de los jemeres a los grutescos de Grunewald y de Callot. Del mismo modo, la dislocación de los cuerpos que hicieron Goya o Picasso aparecía ya en la escultura del antiguo Mexico.

Jean wier, demonólogo del siglo XVI, refirió la existencia de 72 príncipes de las tinieblas y de 7,405,926 demonios "inmundos". El Diablo, tal como bien ha difundido el arte, siempre ha manifestado predilección por los papeles protagonistas en loas escenas del Juicio Final, pensando y arrancando almas, y en los múltiples e inverosímiles castigo a los que se somete a los condenados. En el siglo XVI, una cavilación de orden y de mnétodo debió de incitar al obispo Pierre Binsfeld a atribuir un demonio a cada pecado capital. Así, Lucifer gobernaba el orgullo; Mammon, la avaricia y Asmodeo, la lujuria. Satán dominaba la ira, mientras que Belcebú, Leviatán y Belfegor reinaban sobre la gula, la envidia y la pereza. En posible que, como los niños, los hombres jugaran a sembrar el miedo entre sus semejantes. O tal vez tratasen de alejar del Mal a las masas exagerando la deformidad y la fealdad de los diablos a medida que que aumentaba la brutalidad de sus fechorías...Sin embargo, lo que lograron fue precisamente lo contario: aquella fealdad complación al pueblo, para quien ningún espectáculo es suficiente. Los personajes más admirados en la historia de los misterios no son Adán y Eva en su desnudez, ni los santos con sus túnicas doradas, ni la Virgen María, sino Satán y su cohorte de demonios hirsutos, que escaparon de las fauces del Leviatán, de las que tambien emanan las seductoras llamas infernales. Corcel de Afrodita y de Dionisios, otrora adorado en Egipto y frecuentemente confundido con el dios Pan de los griegos, el Gran Macho Cabrío encarnaba en la Edad Media la viva imagen de las perversiones y de una lujuria insaciable. Brujos y brujas, a riesgo de ser quemados vivos por una Inquisición implacable, besaban con devoción, en señal de escarnio, el ano del Gran Macho Cabrío, a quien consideraban el Anticristo, el abanderado de la revuelta de los pobres contra los poderosos. Con todo, los artistas del primer Renacimiento no tardaron en transformar aquella bestia fétida en un sátrio afable, en un fauno galante. En sus Ensayos, Goya le confirió un aura de grandeza y un porte majestuoso, en ocasiones incluso docto. Satán, maestro de las metamorfósis, siempre ha sabido adaptarse a las modas, sabedor de que nunca resulta más temible que cuando seduce en lugar de atemorizar .Así las púas, las escamas, y las temibles fauces del Diablo quedaron relegadas a meros accesorios y gracias a la constitución atlética que le confirieron Miguel Angel o Signorelli, el príncipe de las tinieblas recobró el encanto de los faunos y de los sátiros de la mitología. Con Poussin, Boucher y los pintores "pompiers", el Sabbat devino una fiesta en la que Satán desempeñaba el papel de distinguido maestro de ceremonias. Las mofas de Voltaire, de los filósofos y de los ateos hicieron al Diablo más humano y asequible. Qué nueva artimaña acabó por convertir al diablo en hombre? El arte moderno,profetizo Baudelaire "tiene una tendencia esencialmente demoníaca…como si el Diablose divirtiera cebando al género humano en sus corrales para procurarse un manjar suculento". Hoy aparece de incógnito en las claraboyas mágicas de las televisiones, ya no es posible reconocerlo. Y pese a todo, como animales superiores que somos no sabríamos encontrar satisfacción en un "cielo falto de esperanza", en el abandono de la lucha entre el bien y el mal, y en lo más profundo de nuestros corazones, sabemos que sólo las lágrimas de arrepentimiento de Pan podrán apagar las llamas del Infierno..O en términos más modernos, nos atrevemos a rebelarnos y proclamar "Haz el amor y no la guerra"

Devils. Pilles Néret
Fuente: Hexen, El Libro Negro

2 Comentarios:

Carose Dradeu ...

hola muy buen blog, me gusto muchisimo te parece si intercambiamos links, yo no tengo banner pero en tu caso con gusto pondria el tuyo en mi blog, saludos

Sir Aedan de la Trova ...

Genial , el autor escribe con conocimientos previos eso es lo mejor.

un Beso

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