El sueño…
el sueño es el hermano de la muerte.
Así que túmbate bajo este esqueleto en la frialdad de la tumba.
Permite que el abrazo de sus muertos brazos
te mantenga totalmente a salvo y dormido.
Enterrado en un sueño…
silenciosamente….
Para siempre bajo tierra




Acerca de las mujeres - Arthur Schopenhauer




Acerca de las mujeres - Arthur Schopenhauer

Preciso ha sido que el entendimiento del hombre se obscureciese por el amor para llamar bello a ese sexo de corta estatura, estrechos hombros, anchas caderas y piernas cortas. Toda su belleza reside en el instinto del amor que nos empuja a ellas. En vez de llamarle bello, hubiera sido más justo llamarle inestético.

Las mujeres no tienen el sentimiento ni la inteligencia de la música, así como tampoco de la poesía y las artes plásticas En ellas todo es pura imitación, puro pretexto, pura afectación explotada por su deseo de agradar. Son incapaces de tomar parte con desinterés en nada, sea lo que fuere, y he aquí la razón. El hombre se esfuerza en todo por dominar directamente, ya por la inteligencia, ya por la fuerza; la mujer, por el contrario, siempre y en todas partes está reducida a una dominación en absoluto indirecta; es decir, sobre él ejerce una influencia inmediata. Por consiguiente, la naturaleza lleva a las mujeres a buscar en todas las cosas un medio de conquistar al hombre, y el interés que parecen tomarse por las cosas exteriores siempre es un fingimiento, un rodeo, es decir, pura coquetería y pura monada. Rousseau lo ha dicho: "Las mujeres, en general, no aman ningún arte, no son inteligentes en ninguno, y no tienen ningún genio. Basta observar, por ejemplo, lo que ocupa y atrae su atención en un concierto, en la ópera o en la comedia; advertir el descaro con que continúan su cháchara en los lugares más hermosos de las más grandes obras maestras. Si es cierto que los griegos no admitían a las mujeres en los espectáculos, tuvieron mucha razón; a lo menos, en sus teatros se podría oír alguna cesa".

En nuestro tiempo, al mulie taceat in ecclesia convendría añadir un taceat mullier in theatro, o bien sustituir un precepto por otro, y colgar éste, en grandes caracteres, sobre el telón del escenario.

Pero, ¿qué puede esperarse de las mujeres, si se reflexiona que en el mundo entero no ha podido producir este sexo un solo ingenio verdaderamente grande, ni una sola completa y original en las bellas artes, ni un solo trabajo de valor duradero, sea en lo que fuere? Esto es muy notable en la pintura. Son tan aptas como nosotros para aprender la parte técnica y cultivan con asiduidad esta arte, sin poder gloriarse de una sola obra maestra, precisamente porque les falta aquella objetividad del espíritu que es necesaria, sobre todo para la pintura. No pueden salir de si mismas. Por eso las mujeres vulgares ni siquiera son capaces de sentir sus bellezas, porque natura non facit sutus. En su célebre obra Examen de ingenios para las ciencias -que tiene más de trescientos años de fecha- rehúsa Huarte a las mujeres toda capacidad superior.

Excepciones aisladas y parciales no cambian las cosas en nada: tomadas en conjunto, las mujeres son y serán las nulidades más cabales e incurables.

Gracias a nuestra organización social absurda en el mayor grado, que las hace participar del título y la situación del hombre, por elevados que sean, excitan con encarnizamiento las menos nobles ambiciones de éste; y por una consecuencia natural de este absurdo, su dominio y el tono que imponen ellas corrompen la sociedad moderna.

Debiera tomarse como norma esta sentencia de Napoleón Iº "Las mujeres no tienen categoría".

Chamfort dice también con mucha exactitud: "Están hechas para comerciar con nuestras debilidades y con nuestra locura, pero no con nuestra razón. Existen entre ellas y los hombres simpatías de epidermis y muy pocas simpatías de espíritu, de alma y de carácter".

Las mujeres son el sexus sequior, el sexo segundo desde todos los puntos de vista, hecho para estar a un lado y en segundo termino. Cierto que se deben tener consideraciones a su debilidad; pero es ridículo rendirles pleito-homenaje, y eso mismo nos degrada a sus ojos. La naturaleza, al separar la especie humana en dos categorías, no ha hecho iguales las partes.

Esto es lo que han pensado en todo tiempo los antiguos y los pueblos de Oriente, que se daban mejor cuenta del papel que conviene a las mujeres que nosotros con nuestra galantería a la antigua moda francesa y nuestra estúpida veneración, que es el despliegue más completo de la necedad germanocristiana. Esto no ha servido más que para hacerlas tan arrogantes y tan impertinentes. A veces me hacen pensar en los monos sagrados de Benarés, los cuales tienen tal
conciencia de su dignidad sacrosanta y de su inviolabilidad, que todo se lo creen permitido.

La mujer en Occidente, lo que se llama la señora, se encuentra en una posición enteramente falsa. Porque la mujer, el sexus sequior de los antiguos, no está en manera ninguna formada para inspirar veneración y recibir homenajes, ni para llevar la cabeza más alta que el hombre, ni para tener iguales derechos que éste.

Las consecuencias de esta falsa posición son harto evidentes. Sería de desear que en Europa se volviese a su puesto natural a ese número dos de la especie, humana y que se suprimiera la señora, objeto de mofa para el Asia entera, y de la cual también se hubieran burlado Roma y Grecia.

Desde el punto de vista político y social, esta reforma sería un verdadero beneficio. El principio de 1a ley sálica es tan evidente, tan indiscutible, que parece inútil formularlo. Lo que se llama propiamente la dama europea es una especie de ser que no debiera existir. No debería haber en el mundo más que mujeres de interior, aplicadas a los quehaceres domésticos, y jóvenes solteras aspirantes a ser lo que aquéllas, que se formasen, no en la arrogancia, sino en el trabajo y en la sumisión.

En El amor, las mujeres y la muerte



4 Comentarios:

Monelle ...
Luzdeluna ...

Hola Monelle, Bienvenida al blog!
Creo que has llegado hasta acá de casualidad y no has recorrido todo lo que hay, de otra forma sabrías que mis post siempre son sobre artículos que me atraen y fomentan la polémica, como en este caso.
Schopenhauer fue un filósofo de los 1800 de mal carácter, egoísta, vanidoso y encima misógino! decía: "las mujeres son animales de cabellos largos e ideas cortas"!!!! era de una brillante personalidad , por lo que considero que aunque se pueda estar en desacuerdo es importante leerlo.
Para eso es el blog con tantas ideas encontradas y diferentes, para que luego se pueda dejar un comentario sobre lo que se opina.
En este caso tu opinión fue en parte desacertada, ya que no me conoces sin embargo juzgas sobre mi: "debían limitarse a las tareas domésticas, como a ti te gustaría que siguiera siendo", "Si fueras capaz de pensar por ti mismo y no ser simplemente un snob retrógrado que asume lo que dicen los libros antigüos sin cuestionarlo","Creo que a ti lo que te molesta es que tras tantos años de dominación masculina por fin las mujeres tengamos voz ","me permites darte un consejo, visita un psicólogo, creo que tu misoginia se debe a un complejo de inferioridad."
Bueno a esta falta de respeto te voy a contestar para que notes tu insolencia: cuando se visita un blog, si no te gusta lo que lees das tu opinion de forma respetuosa o simplemente te vas, pero no esta bien atacar al autor, mucho más si no lo conoces y ni sabes nada de él.
Para tu información te digo que soy mujer, independiente económicamente, con idea política firme y asumida, por lo que creo que sí puedo pensar por mi misma, hago las tareas domésticas al igual que mi trabajo profesional, no me considero snob, creo que no necesito sicologo por ahora y para nada soy misógena!!!!
Date una vueltita por el blog, (ya pasé los 1000 post), y quizas cambies de opinión.
De todas forma te agradezco el tiempo que tomaste para tu comentario y la larga lista de mujeres célebres, algunas conocidas y otras que seguramente merecen que indague sobre ellas y su obra.
Consejo: cuidado con ese carácter!!! en mi país se le dice autoritarismo!! :)
Saludos

Monelle ...

Te pido mil disculpas, pero pensé que publicaste esto porque estabas de acuerdo con lo que decía. Sinceramente, si encuentro a una persona que piensa así no puedo callarme y esas frases es lo más respetuoso que le puedo decir a quien cree eso. Tienes razón, llegué de casualidad y me precipité,tengo demasiado genio que debo aprender a controlar. Te doy las gracias por contestarme, ya que estaba asustada de que alguien pensará de ese modo y me alegro de ver que no es así. Lo siento de verdad. Espero que comprendas que me sentí muy ofendida con ese texto. Gracias por el consejo y por responder de manera tan respetuosa. La verdad, me siento como una idiota. De nuevo te pido perdón. Espero que no te enfades conmigo, soy muy impulsiva y tengo muy mal carácter cuando me siento ofendida. Por favor te pido que me perdones. Estoy realmente arrepentida. Un saludo

Anónimo ...

Un placer leerte!!!Refrescante y exquisita.
Cordialmente.
Pastora

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