El sueño…
el sueño es el hermano de la muerte.
Así que túmbate bajo este esqueleto en la frialdad de la tumba.
Permite que el abrazo de sus muertos brazos
te mantenga totalmente a salvo y dormido.
Enterrado en un sueño…
silenciosamente….
Para siempre bajo tierra




El Reino de los Muertos




El Reino de los Muertos

"Los demonios asaltan al difunto en su viaje por el mundo subterráneo, por lo cual ha de proveerse de conjuros que los aparten o los dominen y de fórmulas mágicas que lo identifican con Osiris, haciéndolo así inmune a sus acometidas. Estas fórmulas y conjuros van escritos en el RITUAL FUNERARIO ó LIBRO DE LOS MUERTOS, papiro mágico que se deposita con la momia en el ataúd"

La Muerte, según la mitología griega, era "hija de Erebo y Nyx, y hermana del Sueño; residía en el Tártaro, y se la representaba como un joven negro y descaderado, con corazón de hierro, entrañas de plomo y alas de murciélago"... Mostrar/Ocultar


El tema de la muerte y su vínculo con el demonio existe en todas partes, incluso se habla de "signos" que presagian o acompañan una muerte; los muertos inspiran terror, y muchas veces se los relaciona como espíritus diabólicos, sin alma, vengativos y peligrosos.

Los pájaros suelen ser los encargados de llevar los espíritus de los muertos al otro mundo: señalan de distintas formas cuando alguien está por fallecer, y, cuando esto acontecer, están cerca del difunto para atrapar su espíritu.

Hay algunas personas que, muertos por violencia, o insepultos, e incluso no bautizados (generalmente niños), quedan ligados a la Tierra, donde molestan a quienes tuvieron que ver, en forma perjudicial por lo común, con ellos. Las ánimas de estos difuntos vagan sin descanso, entonces, en un plano interdimensional, a la espera de su Juicio.

Estas entidades no suelen ser consideradas demonios, pero por su carácter maligno, en general por su origen y accionar, y por su propósito, se las asocia indefectiblemente como uno de los monstruos del diablo.

Si se mira a la Roma antigua y a sus tradiciones, se encuentran varios mitos relacionados con el culto de los muertos: Una de las primeras formas religiosas (junto con los egipcios) que se hallan, inclusive desde tiempos remotos.

En ocasiones, los difuntos pasan a formar parte de la turba infernal, aunque de una jerarquía menor, principalmente si se trata de muertos violentamente o a consecuencia de un castigo por ofender a un dios o al rey; son convertidos en espectros malignos que vagan por la noche, asustando y causando aflicciones.


Este es otro tema muy extendido en los pueblos animistas, la santería y el umbanda americanos lo han desarrollado hasta grados sorprendentes; los babilonios, según se sabe, tenían sus encantamientos contra los malos espíritus de los muertos.

No faltaban ocasiones en que la voluntad del fallecido, llena del poder incontrolable de su sombra, llegaba aún más lejos: Podía tratarse de una cruel venganza, que no terminaría hasta ver muerta a la víctima. Estos espectros que deseaban la muerte de sus enemigos habían de ser exorcizados mediante poderosos conjuros.

El primitivo pueblo romano había tomado gran parte de los elementos pertenecientes a la enorme mitología griega y las creencias en los espíritus de los antepasados; de ahí que surjan diferentes tipos de entidades, buenas o malas, protectoras o nocivas, de entre los muertos.

También existe un fuerte lazo entre la muerte y los espíritus en los cultos africanos, los cuales tienen creencias sobre cuerpos muertos vueltos a la vida y también en torno a difuntos reanimados artificialmente por brujos.
Entre los distintos seres que pueblan el mundo de los muertos, se encuentran los siguientes:

Lares
Dioses romanos protectores del hogar y la familia, se los distinguía también como compitales, que guardaban las encrucijadas, y los viales, que resguardaban a los viajeros; comúnmente se los representaba con forma de perro. Eran los espíritus de los antepasados que habían vivido rectamente.

Penates
Guardianes de los almacenes (penus), también relacionados con las casas y la familia y se les veneraba junto con los Lares; también estaban los Penates Populi Romani, que eran los protectores del pueblo romano.

Genios
Seres intermedios, en general tutelares, protectores de personas o lugares, son la representación del alma individual. Cada hombre tiene su genius, y se presenta con forma humana o de serpiente.

Manes
Eran los antiguos difuntos a los que se imaginaban como dioses en los Infiernos; tenían carácter funerario y les eran encargadas las almas de los muertos, para así alcanzar la divinidad. Los Manes, espíritus de los muertos generalmente de buen carácter, no eran dioses como el pueblo pensaba, ni demonios, como se creyó luego, simplemente eran seres que no habían sido sepultados según el ritual y se aparecían a los vivos en demanda de serlo.

Lémures
Espíritus malignos de los muertos, vagabundos de la noche; su fiesta, la Lemuria, era celebrada entre el 9 y el 13 de Mayo o el 9 de Noviembre, de noche, y se hacía con el objeto de aplacar y alejar a estos espíritus demoníacos de las moradas familiares. Los Lémures trataban en vano de volver al mundo material y recuperar su anterior envoltura corporal.

Larvas
Estos espectros, relacionados comúnmente con los Lémures, son las almas de los muertos que llevaron una vida injusta o mala, y se representaban con forma de ancianos de rostro rígido, barba larga y pelo corto, con un búho en la mano. También llamados Larvos o Larvae, volvían al mundo y atormentaban a los familiares que no les rendían el debido culto, eran los genios del hogar, pero de carácter maléfico; están formadas por saturaciones de efluvios y emanaciones yacentes en el espacio dimensional, de la peor especie, y eran atraídas por deseos homicidas o de odio. Estos Larvos son la mala sombra de aquellos muertos que habían quedado sin sepultura, por lo que erran por los montes y caminos asustando a los seres humanos y disfrazándose en ocasiones bajo la apariencia de animales.

Zombis
Son las almas de los muertos por muerte violenta, que siguen viviendo en la tierra en forma de fantasmas durante todo el tiempo que habrían vivido en condiciones normales; la misma suerte corren las mujeres que mueren siendo vírgenes. Los brujos hábiles pueden encerrar en botellas a estas almas y venderlas, ya que en ellas se concentra un notable poder.

Keres
Fantasmas o espíritus de los muertos, que se representan como pequeños seres provistos de alas, con cuerpo tosco y monstruoso, aunque a veces gracioso y agradable, según se trate de un alma mala o buena.

Vapores
Según creencias de los pueblos del Canadá, se trata de emanaciones que se elevan y quedan suspendidas sobre las lagunas, y serían las almas de los que acaban de morir.

Vilas
Almas de las muchachas muertas, que conducen a los jóvenes a la muerte, según los eslavos; son seres hermosos con poderes sobrenaturales, revisten la forma de cisnes o caballo. Son espíritus del aire y las tormentas, armados de flechas, que habitan las cuevas.

Fuegos Fatuos
Emanaciones que suelen acontecer en las orillas de los lagos y pantanos, particularmente en Otoño, o bien, en los campos, durante la noche, y en Verano; serían espíritus errantes que corren al ras del suelo. Generalmente son fosforescencias de huesos de animales, donde el calcio se mezcla con componentes del terreno, surgiendo así una luminosidad, a la que muchos creen fantasmal, y bajo el cual se hallan tesoros.
No obstante, quien ve uno de estos espectros, muere al instante; como nadie puede seguirlos en sus apariciones y desapariciones, se los cree producto de los demonios.

Tibalangos
Fantasmas vistos en las cimas de los árboles viejos, según creencias filipinas, y en los cuales moran las almas de sus antepasados.

Gritadoras
Estos espectros son fantasmas de los naufragios entre los ingleses, quienes oyen el pedido de sepultura durante el rugir que precede a las tempestades.



El Reino de Hades

En la mitologia Griega el nombre de Hades puede prestarse a confusión, porque los antiguos griegos lo utilizaban indistintamente para denominar al dios que reinaba el inframundo y para designar al mundo subterráneo mismo. El Reino de los muertos, buenos o malos, era el lugar donde las almas de estos eran guiadas por el Dios mensajero Hermes para ser juzgadas y conocer su destino final.

El proceso que pasa el espíritu de una persona muerta desde que abandona su cuerpo hasta que es asignado a una región del Hades es el siguiente: cuando un muerto es sepultado Hermes lleva su sombra a las profundidades de la tierra, hasta los umbrales del Hades, un mundo rodeado por ríos de aguas lentas y estancadas, al cual se accede por una caverna. El reino esta rodeado por 4 rios en parte subterráneos, el Estige (rio del odio), el Aqueronte (rio de la aflicción), el Lete (rio del olvido) y el Piriflegetonte (rio del fuego). En la penunbra de las profundidades, el espíritu llega a un ancho rio de aguas turbulentas, entonces alquila una barca conducida por un viejo miserable, siniestro y sombrío que tiene muy mal caracter, el barquero de los infiernos Caronte o Acheron, que tenía por función llevar a las almas de los muertos a través de los ríos que separan el Mundo Subterráneo.

Duro, avaro e inflexible, exigía a las almas de los muertos el pago de un obole (moneda que tradicionalmente se colocaba en la boca del cadaver enterrado) por la travesía que les permitiría cruzar el río. Caronte, el hijo inmortal del Erebo y de la Noche, llevaba las almas de los muertos por el Estige y según otros mitos también por los demás ríos, el barquero no dejaba pasar ni a los vivos ni a los muertos sin sepultura, no permitía que ningun ser vivo subiera a su barca e hiciera la travesía, Hades lo había instruido para que no dejara cruzar el río a ninguno, con todo algunos héroes lograron burlar su vigilancia o convencerlo para que hiciera una excepción a la regla.

Los espíritus guiados por Caronte llegaban entonces al otro lado del caudal, hasta las puertas del Hades, vigiladas por un horrible y gigantesco perro humanoide de tres cabezas y con cola de serpiente, Cerbero. Pese a su aspecto horrible esta bestia no hacía ningún daño a las sombras de los muertos. Según la mitología, Cerbero era hijo de Tifón y Equidma, y era el guardián de los infiernos. El can asesinaba a cualquier ser vivo que se acercara al Reino de los muertos, salvo en contadas ocasiones, así, Orfeo logró dormirlo gracias a los sones de su música, y Eneas lo durmió gracias a una comida especial preparada por la Sibila. En combate, solamente Hércules fue capaz de derrotarle, después de encadenarlo lo llevó hasta Trezena como uno de sus famosos "Trabajos de Hércules", tras lo cual lo restituyó al infierno. Este ha sido el único periodo en que Cerbero ha abandonado la entrada del reino de Hades.

Desembarcada la sombra y tras cruzar las Puertas del Hades estas quedaban completamente cerradas (tan sólo pudieron volver a atravesarlas Ulises y Hércules como precio de una batalla, y Orfeo como precio por la pérdida de Eurydice). Los espíritus que llegan al Hades pasan entonces a través del Campo de Asphodel (llanura de Asfódelo), un lugar gris, chato y nebuloso con árboles de ramas inclinadas hacia el suelo. Más allá estan los verdes prados de la Región del Erebo y la laguna Lete o río Leteo, donde ivan a beber los muertos (al beber olvidaban su vida pasada y recuerdos). Más adelante se alzan las torres del Palacio de Hades y Perséfone. Justo antes de llegar a los límites del palacio real, las sombras se detenían en el Palacio de Justícia, en espera del juicio sobre su vida pasada. Un tribunal formado por 3 jueces, Minos, Radamantis (Rhadamanthys) y Éaco (Aecus), elegidos por su gran sabiduría y por la vida ejemplar que habían llevado, sometía a los espíritus recien llegados a un juicio de los actos que habían realizado en vida.

Todos los días los muertos eran llevados a su presencia, según el veredicto de este juicio, los espíritus seguían uno de los siguientes tres caminos o senderos.

Si no son juzgados ni como bondadosos ni como malvados, las almas son enviadas de nuevo por el ramal principal del Estigia hasta las "praderas de los asphodeles" o llanura de Asfódelo, el lugar más frecuentado, porque pocos lograban convencer a los jueces de que tenían derecho a trato distinto. La gran mayoria de las almas, pálidos reflejos de los vivos que fueron, se quedan eternamente en esta zona intermedia. Muchos permanecían en aquel triste lugar donde la noche y el día no eran más que un eterno crepúsculo. Los condenados se pasaban la eternidad dando vueltas sin objeto.

Si en el juicio han sido considerados como bondadosos, entonces son enviados al Elyseo o Campos Elíseos a través del Río Aqueronte, un tranquilo y apacible lugar donde los espíritus viven en felicidad. Entre los difuntos este era el destino de los más afortunados (una minoria), el Elyseo es una región menos sombría con grandes prados cubiertos de flores, un lugar paradisíaco donde los pájaros cantan en los árboles, brilla el sol en un cielo azul de nubes blancas y vaporosas, el son de la música de la flauta o de la lira y la danza alegraban continuamente la vida. No existía la noche, las sombras no necesitan descanso y banqueteaban cada vez que alguien lo deseaba, el vino era abundante pero a nadie le hacía daño. Los que tenían la suerte de llegar gozaban del privilegio de poder volver a la tierra si querían, pero su nueva vida era tan feliz que poquísimos se decidían a dejarla, ni siquiera por un tiempo mínimo. El prudente juez Radamantis gobernaba en los Campos Elíseos.

Por último, si han sido considerados malvados, los espíritus son enviados a la región del Tártaro a través del río Phlegethon, tierra bordeada por una parte de la Estige y situada en las profundidades extremas, donde reina una noche eterna. Los que han cometido los más graves pecados son arrastrados allí, en este siniestro lugar los grandes criminales llevan su suplicio, allí Zeus encerró a los Titanes rebeldes. A la entrada había una enorme puerta de bronce cerrada por dentro, que sólo se abría para recibir a los muertos que ivan llegando. El Tártaro era muy parecido al Infierno de los cristianos, un lugar de penas y condenación eterna reservado a los malvados o aquellos que habían desafiado a los dioses. En las altas murallas que los rodeaban los gritos de angustia resonaban sin cesar.

A grandes rasgos, el Hades es recorrido por un gran río llamado el Río Estigia (Styx), formado por aguas negras y emponzoñosas, que desemboca en la Laguna conocida como Estigia, este gran río se compone de varios ramales, de nombres, Aqueronte (Acheronte), río que por dar de beber a los Titanes durante su guerra contra los Olímpicos, fue condenado por Zeus a ser uno de los ríos del reino subterráneo y que atraviesa el Elyseo hasta llegar al Erebus, el Cocytus (Cocito), otro gran río que rodea el inframundo, río afluente del Aqueronte. Sus aguas se forman de las lágrimas de los malos. En sus orillas caminaban errantes las almas de los muertos privados de sepultura que esperaban conocer la decisión de los jueces, relativo al destino que les había sido reservado, y el Río de Fuego conocido como Flegetonte (Phiegethon), que llega hasta el Tártaro, también estaban el Aornes y el río Leteo (Lethe), del cual se decía que si bebías de sus tranquilas aguas se perdía la memoria hasta que bebieras agua de un río que fluya por el Olimpo, y que se encuentra en el borde exterior del Hades, a las mismas puertas. Asimismo el Hades está dividido en cuatro grandes zonas.

El Erebus: Allí se encuentra el palacio de Hades y Persefone, así como el nexo místico que permite el acceso al Olimpo (el Elyseo), cerca del hogar de Caronte, el barquero.

Campos de Asphodeles: Lugar de tránsito de las almas, donde se encuentra la entrada al reino del Hades, y donde se puede encontrar la guarida de Cerbero, el can guardián de los infiernos. Al final de los Campos y entre el Erebus y el Tártaro se encuentra el Palacio del Juicio, donde son juzgados los espíritus de los muertos.

Elyseus: Región cruzada por el Rio Acheronte, zona apacible y donde los espíritus viven en paz.

Tártaro: Zona en la que se ubica el palacio del Tormento, recinto en el que se encuentran encerrados los Titanes, los vengadores, los malvados y algunos seres mitológicos que sufren el castigo de haber ofendido a los dioses, como Tifón, condenado a que las arpías le devoren por haber atacado a los dioses.. allí todos ellos son sometidos a graves penurias y castigos

2 Comentarios:

jofrexxx ...

hola otra vez invirtiendo mi tiempo sabiamente por aqui me ha gustado mucho el estilo que haz tomedo ultimamente de postear acerca de estos temas tan controversiales, me gusto mucho el de la ciencia y la religion que verdad tan cierta hablan ahi, hoy me leere los otros nuevos que has sacado, me ha hecho reflexionar crudamente acerca de la religion y todas estas cosas, ya te hablare mas adelante sobre lo nuevo que haz escrito como siempre excellente un saludo y un grab abrazo

Luzdeluna ...

Hola Jofrexx,pero que bueno que te guste lo que posteo y eso de cambiar mi estilo no es tan así! es según como se me dé! jajaja pero los temas sobre religión o políticos o filosóficos siempre están presentes, más, o menos, pero siempre hay algo.
Un abrazo

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